Ser una persona de escasas palabras, sé que no es reflejo de tener poco para decir. Al encarar una obra miles de pensamientos recuerdos que quisiera contar pasan por mi cabeza. Me place saber que tengo un espacio infinito donde escribir. Siento que la tela es la única interesada en escucharme. O ni siquiera, pero por lo menos la única que me da el espacio donde desarrollar mis sentimientos sin tener que cuidarme de retener la atención, de contar siempre cosas interesantes o de mantener un hilo de coherencia.
Me atrae la posibilidad de agrandar lo que digo, de alguna manera, enmarcándolo en el contexto de una obra. Mientras más pensamientos desahogo en la pintura más aumenta la necesidad de seguir escribiendo. El hecho de retener en la obra palabras pintadas y cosidas me da cierta tranquilidad de que estas nunca va a desaparecer, como si esto protegiera mis memorias de toda posibilidad de olvido.
La necesidad de escribir y contar mis pensamientos desde las palabras es la misma que intentaba describir un pasado a través de la representación de los objetos. A medida que el texto fue acaparando más espacio e importancia, los objetos fueron desapareciendo de la obra. Escribir los pensamientos ilimitadamente, como surgen en el momento, plantea la imposibilidad de llegar a escribir todo, y por lo tanto leer todo.
Julio 2005
Dominique Breard

3 Comments:
la tela infinita para que bordes las letras de tu existencia en el sin espacio sin tiempo.
Ud. parece ser muy bonita. Pero porqué está enojada en la foto? Acaso está cansada de escribir?
...no me costó mucho y te encontré. Sé que nos vamos a volver a ver.
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